Mañana es la carrera del Puerto, la carrera de Algeciras, la carrera que suele poner broche de oro a una temporada dura de entrenos y competiciones, la carrera de nuestra casa, donde nuestra gente disfruta corriendo y viéndonos correr. También es la carrera de los retos y las comparaciones, de medirnos con compañeros y extraños que vienen a competir, que si yo te gané a tí hace un año, que si tú me ganaste hace dos, que si este año estoy fuerte, que yo no tanto, etc... Este año con el nuevo circuito se evitarán los típicos: "este año he hecho 10 sgs menos que el año pasado" o "este año he hecho el puesto 234 y el año pasado hice el 322".
Personalmente he estado unos cuantos años sin participar, unas veces porque coincidía con el Campeonato de Andalucia de Pista y otras porque coincidía con las oposiciones. Aunque siempre he ido a verla y a animar a los corredores.
Este año, y después de bastantes meses sin competir (salvo la excepción de la Carrera de la Guardia Civil por lo que significa y quién la organiza, y el Cross de Puerto Real de forma anecdótica), he decidido competir y participar de la fiesta desde dentro. No puedo decir que esté en una gran forma, pero creo que han sido muchos meses sin competir y lo echo de menos, lo necesito. Algunos son capaces de estar años y años sin competir, solo entrenando. Yo no. La competición no la tomo como el objetivo final, pués soy de los que disfruta en cada entrenamiento, pero si que considero que el competir te da ese punto de sacrificio, de superación, de un poquito más... que, si no compites, te cuesta sacar en cada entreno.
Mañana en la salida estaré con los nervios del que empieza, con los nervios del que sabe lo que es competir pero lo tiene algo olvidado, con los nervios de querer hacerlo bien aunque en la cabeza sabes que tampoco puedes exigirte mucho, con los nervios de pensar en tener buenas sensaciones y no sufrir más de la cuenta.
Pienso que muchos de vosotros estaréis como yo o parecido, con los mismos nervios. Sin esos nervios no tendría sentido lo que hacemos.
Me gusta pensar que cuando llegue a la meta, indiferentemente del puesto o tiempo que haga, me comportaré como siempre he hecho: cara de mucha fatiga y sonrisa de las de verdad, de las de estar contento de verdad. Seguramente a los que lleguen conmigo les estrecharé la mano como diciendo ya hemos llegado; si me quedan fuerzas esperaré a ver llegar a los que lleguen por detrás, para animarlos. Y a los que lleguen por delante los buscaré para darles la enhorabuena y reconocer que han sido mejores que yo (aunque piense que en la próxima les tengo que dar caña). Realmente es como siempre he vivido las carreras y creo que es un buen guión. Si me lo salto o lo cambio, ya sea por cansancio o por lo que sea, recordármelo, recordarme que correr es compartir nuestras alegrías y triunfos, y las de los demás; nuestras tristezas y fracasos, y las de los demás. Eso es correr.
Un saludo y nos vemos mañana en la salida, o en la meta.